Cooperación internacional para el desarrollo

 

Cooperación internacional para el desarrollo: gobierno, economía y sociedad. Evolución de las políticas y escenarios futuros, escrito por Carlo Tassara

Ediciones Unisalle (Bogotá), 2016

132 pages

Price:  $ 36.00

ISBN: 978-958-5400-04-7

Book reviewed by Sara Prandi*, Universidad de Roma La Sapienza (Italia)

 

 

En su último libro “Cooperación internacional para el desarrollo: gobierno, economía y sociedad. Evolución de las políticas y escenarios futuros”[1], Carlo Tassara[2] plantea una clave de lectura de los posibles escenarios futuros de la cooperación, analizando su evolución y los cambios que han sucedido desde la segunda postguerra hasta nuestros días en el contexto mundial. Igualmente, el libro ofrece elementos valiosos para contestar a interrogantes actuales sobre la gobernanza mundial.

Los cuatro capítulos de la obra pretenden llevarnos hacia una mejor comprensión de los factores que influirán en la implementación de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Con este propósito, el primer capítulo define los conceptos de cooperación y desarrollo; el segundo presenta los paradigmas y los actores de la cooperación en el siglo XX, mientras que el tercero analiza lo que ha pasado en el siglo XXI. Finalmente, el cuarto capítulo estudia la Agenda 2030 y aborda los posibles escenarios futuros de la cooperación internacional para el desarrollo.

Las preguntas a las que el autor quiere dar respuesta con este libro resultan muy actuales porque nos encontramos en un momento de cambios por lo que concierne a la cooperación internacional y a las políticas de gobernanza global. De hecho, el 2015 fue un punto de inflexión porque coincidió con la fecha límite para el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), establecidos por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2000, y representó el escenario para la aprobación de la Agenda 2030 y la formulación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Estos remplazan a los ODM y constituyen los principios rectores en la ruta hacia 2030: de la metodología y del enfoque utilizado para lograrlos dependerá el futuro de la cooperación para el desarrollo.

Para comprender mejor la coyuntura actual, Tassara hace un recorrido de las principales etapas de la cooperación y de su evolución, focalizándose en los paradigmas y enfoques que han guiado las políticas implementadas y los actores principales, desde los años cincuenta hasta nuestros días, evidenciando al mismo tiempo las retroacciones de la cooperación con los distintos escenarios políticos y económicos de cada época. Más en detalle, el segundo y el tercer capítulo muestran cómo el enfoque principal que dominó hasta los años ochenta del siglo pasado fue de tipo económico: el crecimiento y la industrialización eran el camino que los países pobres tenían que seguir para desarrollarse. Por ende, la cooperación se basaba en transferencias por parte de los Estados, únicos actores legitimados en el escenario de la época. Las relaciones entre países donantes y receptores eran de tipo jerárquico y paternalista, mientras que la cooperación ofrecida por los primeros a menudo se fundamentaba en sus intereses geopolíticos y comerciales.

Con el transcurso de los años, este panorama se fue modificando: surgieron nuevos actores, como las organizaciones no gubernamentales, la sociedad civil, los gobiernos sub-estatales y las empresas, entre otros, y en las últimas décadas algunos países emergentes, y se consolidaron nuevos paradigmas, como el desarrollo humano. Gracias a estos cambios se abrieron caminos novedosos: nació la cooperación Sur-Sur -entre países emergentes- y Triangular -entre dos países emergentes y un país industrializado-; y a tener objetivos diferentes del solo crecimiento económico. Los donantes empezaron a reconocer más importancia a temas como la cohesión y la inclusión social y la lucha contra la pobreza. Se fue modificando también la relación entre países donantes y receptores, con el creciente protagonismo de estos últimos en la definición de las prioridades políticas y la implementación de los programas de cooperación.

Así pues, con el transcurso del tiempo, la cooperación internacional fue cambiando y se transformó paulatinamente en un multiplicador de los procesos endógenos de desarrollo socio-económico y en un apoyo a las experiencias más avanzadas que se llevan a cabo en los países emergentes (p. 88).

El recorrido, presentado de manera amena y muy detallada a lo largo de la obra, evidencia que la cooperación internacional ha ido modificando sus paradigmas y enfoques según lo que estaba ocurriendo en cada periodo histórico y que hoy día estamos enfrentando otro cambio de ruta.

En este contexto, Tassara analiza el progresivo involucramiento de los países en desarrollo en las dinámicas de la cooperación internacional. Desde la época de la descolonización este grupo de países intentó conquistar su espacio en el panorama internacional. Los antecedentes principales fueron la Conferencia de Bandung (Indonesia) que se realizó en 1955 con la participación de 29 jefes de Estados africano y asiáticos, el Movimiento de los Países no Alineados (MPNA) que a partir de los años sesenta realizó muchas cumbres y el Grupo de los 77, que hoy cuenta con 130 países, hasta llegar a nuestros días donde, en particular los países emergentes, tienen cada vez más importancia en la cooperación internacional.

Estas transformaciones nos permiten comprender más cabalmente las dinámicas actuales y las nuevas formas de la cooperación internacional. La cooperación Sur-Sur y la cooperación Triangular, por ejemplo, se están consolidando como complementos valiosos a la cooperación tradicional Norte-Sur. Así pues, los aportes de los países en desarrollo son insumos fundamentales para una cooperación internacional más eficaz.

Comprender la evolución de la cooperación y de los actores involucrados, nos da nuevos instrumentos para analizar la coyuntura representada por la transición desde la Declaración del Milenio del 2000 a la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, y al mismo tiempo interpretar los posibles escenarios futuros de la cooperación que Tassara presenta en el cuarto capítulo, sin duda la parte más interesante de la obra.

En esta parte del libro, el autor aborda tres temas fundamentales: (1) la identificación de los cambios de fondo que se han dado en el panorama internacional; (2) los posibles escenarios en la interpretación de la agenda post 2015 y (3) el posicionamiento de la Unión Europea y de América Latina en este contexto.

El primer tema es necesario para descifrar el actual panorama internacional. El autor presenta los cambios que se han dado tanto en la gobernanza para el desarrollo, en particular en su composición cada vez más multipolar con el auge de los países emergentes; como en la cooperación internacional, con sus nuevas formas y su replanteamiento como parte de una agenda más amplia y universal.

Seguidamente se analizan los enfoques que podrían prevalecer en el escenario post 2015 (pp. 110-111). El primero, denominado enfoque minimalista, consistiría en una interpretación de los ODS como una versión actualizada de los principales ODM, priorizando aún más la inversión en los países de renta baja de África subsahariana y Asia meridional y sudoriental. Esto dejaría rezagados los problemas de la pobreza no extrema y la desigualdad, y por ende las principales necesidades de los países de renta media y especialmente de los de renta media alta que representan la gran mayoría de los países continentales de América Latina.

El segundo podría sería un enfoque “securitizado”, que privilegiaría el abordaje de los problemas de los estados frágiles y subordinaría la cooperación para el desarrollo a las exigencias de la lucha contra el terrorismo transnacional, la delincuencia internacional organizada y el control migratorio. Como en el caso anterior, la región latinoamericana y caribeña se quedaría en una posición marginal, tal vez con la excepción de países como Haití, Honduras y Guatemala.

Finalmente, el tercer enfoque seguiría los principios generales de la Declaración de Busan e impulsaría una asociación para el desarrollo eficaz, “promoviendo un enfoque más sistémico y holístico orientado a la solución a largo plazo de los grandes problemas de la humanidad, sin excluir necesariamente los temas propios de los dos enfoques anteriores” (pp. 110-111). Adicionalmente, la afirmación de esta opción permitiría superar la que José Antonio Ocampo, apreciado economista colombiano y autor del prólogo, define la paradoja de la soberanía: “ningún país puede abordar por sí solo los problemas globales, pero ninguno confía lo suficiente en los otros como para aceptar una coordinación efectiva que podría limitar su soberanía convencional” (p. 7).

“Por supuesto existe una cuarta posibilidad, que además es la más probable: una mezcla de los enfoques anteriores, con cierta prevalencia uno u otro según los equilibrios que se determinarán en la traducción operativa de la declaración aprobada en la Cumbres [de las Naciones Unidas en 2015]” (p. 111).

Esta parte del libro es sin duda la más valiosa y resultan de gran interés las reflexiones del autor sobre las implicaciones de cada escenario. Además, es muy útil para averiguar qué países serán prioritarios en la Agenda 2030 y por ende cuáles problemas serán considerados más urgentes por cada uno de los enfoques antes mencionados.

Por otro lado, la cooperación internacional en los últimos años no considera como receptores prioritarios de ayuda oficial al desarrollo (AOD) a los países de renta media alta, pero esto lleva consigo una gran paradoja: el desarrollo económico de un país no siempre determina también un desarrollo social o una mejoría de la calidad de vida de la población. Como subraya el autor, hoy en día la mayoría de las personas pobres se concentran en los países de renta media. En consecuencia, estos países siguen siendo afectados por muchos problemas pero corren el riesgo de no ser apoyado por la comunidad internacional.

Finalmente, en el cuarto capítulo el autor escudriña el posicionamiento de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC) y de la Unión Europea (UE) con respecto a los escenarios antes descritos. La elección de estas dos regiones resulta llamativa porque ambas pueden considerarse entre los actores relevantes de la gobernanza global para el desarrollo. La UE y sus países miembros siguen aportando la mayoría de los recursos de AOD y el peso de los países de América Latina y el Caribe en el escenario internacional resulta cada vez mayor. Por ende, analizar cuál enfoque prevaldría en estas regiones podría darnos una pista hacia el futuro.

En lo específico, la UE está apoyando el enfoque minimalista, mientras que la CELAC está defendiendo la aplicación del enfoque sistémico. Tassara subraya que la UE se encuentra en un momento de crisis económica y de liderazgo político, de solidaridad entre los estados miembros, de identidad y valores comunes, de proyección internacional y del mismo proceso de integración europea. Al contrario, los países de la CELAC están saliendo de un periodo de crecimiento acelerado, que les ha permitido lograr avances importantes en la reducción de la pobreza y el mejoramiento de los servicios de salud y educación.

En mi opinión, con esta parte de la obra el autor pretende destacar la creciente importancia de los países de América Latina en el panorama internacional. Debido al desarrollo económico y social logrado, los países de la región se están presentando como actores más asertivos en las relaciones internacionales. Por otro lado, la integración latinoamericana no atraviesa por su mejor momento.

En este sentido, la transición desde la Declaración del Milenio de 2000 a la Agenda 2030 de 2015 representa para la región un nuevo desafío. Concertar políticas para el desarrollo a nivel regional y fomentar la adopción de una visión común frente a este tema, se transformaría en una opción para presentarse como un actor unido, y a la vez más poderoso, en el escenario internacional. Según Tassara, para lograrlo sería necesario consolidar la CELAC como institución legitimada para coordinar eficazmente las políticas públicas a nivel regional con el fin de presentar los intereses de los países a nivel internacional (p. 113-114). Al respecto, la pregunta por contestar es si las dos regiones llegarán a un consenso para actuar de manera coordinada. En caso afirmativo, la UE y la CELAC juntas podrían influir en la implementación de la Agenda 2030 y contribuir en determinar el futuro de la cooperación internacional.

En conclusión, este libro -escrito de manera clara y destinado tanto a académicos y expertos de la materia como a estudiantes universitarios- es un aporte valioso para comprender el panorama internacional actual, sus cambios y desafíos.



[1] Más información está disponible en Universidad de Lasalle y en Academia.edu

[2] PhD en Teoría e Investigación social, con más de 35 años de experiencia en temas de cooperación para el desarrollo, relaciones internacionales y políticas públicas, profesor de la Universidad de Roma La Sapienza y docente de posgrado en la Universidad de La Salle y otros ateneos colombianos. Perfil https://uniroma1.academia.edu/CarloTassara

 

Recensión realizada por Sara Prandi
Universidad de Roma "La Sapienza" (Italia)

 
  

* Maestra en Ciencias de la cooperación al desarrollo en la Universidad de Roma La Sapienza (Italia) y en Relaciones internacionales en la Universidad del Norte de Barranquilla (Colombia), en el marco del programa de doble titulación que existe entre las dos universidades. Mail: saraprandi@hotmail.it


 


ISSN: 2254-2035